Menú

Noticias
Artículos
Recomendaciones
Críticas Literarias

Lliteratura, novela, libros, escritores, teatro,poesía, narrativa contemporánea, certámenes literarios... todos los géneros: terror, ciencia ficción, fantasía, histórica, negra, clásicos, juvenil, ensayo...

.:Un libro abierto:.
----------------------------------------------------------------------------------------------------

-20 de abril de 2008-
La ignorancia, Milan Kundera

Editorial: Tusquets Género: Contemporánea
Páginas: 208 Precio: 13'50 euros
Año de edición: 2000
--------------------------------------------------------------------------
Cuando uno observa la biografía de Milan Kundera, se da cuenta de que el escritor checo estaba condenado a escribir lo que escribió. Ni más ni menos. Puesto que se puede seguir toda su vida leyendo sus obras. Salvo por alguna diferencia accesoria, su vida es su novela y sus novelas son su historia.

Kundera nació en el 1929 en Brno, era hijo de un musicólogo llamado Ludvik Kunderaku, del cual heredó su pasión por la música y, especialmente, por el jazz. Durante su etapa adolescente, compaginaba sus estudios sobre cine en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga con su trabajo, la música y la escritura.

A los treintaiocho años publicó su primera novela: La Broma. Esta obra fue hija de una especie de sentimiento de venganza y de reivindicación, ya que con dieciocho años Kundera se afilió al partido comunista, pero unos años después fue expulsado, porque, aparentemente, resultaba ser un individuo demasiado incomodo para los dirigentes del partido.

La Broma es una crítica dirigida hacia la sociedad comunista, pero perfectamente extrapolable a las sociedades capitalistas neo-liberales y políticamente correctas de hoy en día. Es la crítica de un individuo abandonado que realiza una broma, por amor, en un mundo demasiado serio, demasiado profundo e importante, un mundo sin sentido del humor e incapaz de reír, un mundo en el que el poder de la risa ha sido subyugado y erradicado porque resulta ser un remedio demasiado poderoso contra las penurias y las desgracias del individuo común.

Pero, La Broma es, ante todo, una novela de amor, pero no de un amor romántico y bello, sino de ese tipo de amor que tan bien sabe pintar Kundera, lleno de egoísmo, luchas interiores y sensualidad. 

Un año después de haberse publicado La broma, en 1968, Checoslovaquia fue invadida por Rusia. Kundera vio como todo el trabajo realizado hasta entonces quedaba en nada, fue  despedido de su trabajo y se prohibieron sus novelas en todo el país. .

Sobre este fenómeno escribe en La insoportable levedad del ser, donde ya queda mucho más claro que todas las novelas de Kundera están impregnadas, yo diría que casi encharcadas, con sus datos biográficos.

La insoportable levedad del ser trata de la complejidad de las relaciones humanas que se establecen en un marco político de represión y violencia silenciosa. La vida de Kundera se desvela en las palabras y las acciones de Tomás, uno de los personajes de su novela. Tomás es un medico que, tras la ocupación rusa, es golpeado por su pasado contrarrevolucionario; pierde su trabajo y comienza a sentirse asediado por los invasores comunistas. Finalmente decide escapar de su país, de su pasado y de su amor, para volver a ser libre.

Esa fue la misma decisión que tomó Kundera, cuando, en 1975, después de siete años de represión y de miedo,  emigró a Francia. Desde aquel día, la inmigración ha sido uno de los temas que más obsesionan y atormentan a Kundera. Por ello escribió La Ignorancia. En esta obra, Kundera aborda los temas capitales de su literatura: la pérdida del pasado, el viaje de retorno y, por encima de todo, el olvido.

Irena y Josef, personajes principales de La ignorancia, son unos exiliados checos que retornan, unos años después a su país, del que escaparon tras la invasión Rusa. Ella, exiliada en Francia, vuelve esperando de nuevo reencontrarse con el hogar, pero se encuentra con un mundo frío, alejado de todo recuerdo o experiencia pasada y repleto de individuos extraños que conservan una imagen de Irena muy alejada de lo que ella es en la actualidad.

Él, exiliado en Dinamarca, vuelve por un motivo totalmente distinto, no busca la calidez ni el confort del retorno, lo que quiere es pasear por las avenidas y las calles que recorría durante su infancia y volver a ver a todos sus amores de la adolescencia para recordar lo que un día fue.

Ambos se encuentran que en su país ya nadie sabe quiénes son, para sus amigos y familiares han dejado de existir, ya sólo son una imagen de un pasado que más vale olvidar. Sus rostros, aunque vagamente reconocidos, no dicen nada a las  personas que, años atrás, formaron parte de sus vidas.  Nada les queda. Ellos son los que abandonaron, los que tomaron la vía más fácil; escapar y olvidar. Por ello, su país y sus gentes, les castigan con la indiferencia y el olvido. Son los hijos perdidos de una familia atormentada.

Como héroes de guerra, forman parte de la historia relatada en los libros de texto, pero  ya nadie llora por ellos, ya no son presente. Hoy, para su país, ya no existen.
Y aunque los dos sufren esta indiferencia, el retorno a casa no es del todo en balde. Ambos se reencuentran, ella le reconoce, él no, pero hace ver que sí. Ella comparte con él todos sus momentos juntos, él intenta recordarlos, pero es incapaz.
En esta relación entre Irena y Josef, Kundera inserta un juego de memorias y de sombras, que nos hace meditar sobre la diferencia de peso entre los recuerdos de una persona y de otra; no todos los sucesos quedan igualmente marcados en nuestra memoria.

Para Irena, Josef es un amor no consolidado del que guarda buen recuerdo, una de aquellas tantas personas que podrían haber sido algo más. Para Josef, ella no es nadie, una desconocida que le habla de cosas que él no recuerda haber vivido y de sitios en los que no cree haber estado. Pero la utiliza. Utiliza la soledad de Irena y sus recuerdos, la asusta con la perspectiva del olvido para que ella se le ofrezca. Y en la última noche de ambos en la ciudad, en la última etapa de su viaje del reencuentro, se vuelven a ver. Liberados por el alcohol, se dejan vencer por la avidez de vicios perdidos y de obscenidades  hasta entonces solo imaginadas. Pero es en ese momento en el que el juego de mascaras queda al descubierto…

Tras leer La Ignorancia tuve la sensación de que esta pequeña novela, no llega a las doscientas páginas, se encuentra, injustamente, a la sombra de La insoportable levedad del ser, ya sea por la fama o por la enormidad de ésta, el nombre de Milan Kundera ha quedado irremisiblemente atado al de La insoportable levedad del ser. Pese a ello La ignorancia es una obra mucho más cercana e impactante, no en vano, como todas las obras capitales de la historia de la literatura,  nos habla de sentimientos y vivencias que todos hemos sentido alguna vez. Es por esta cercanía, el motivo por el cual podemos sentirnos profundamente identificados con el miedo a la soledad de Irena o el reencuentro incesante con elementos del pasado de Josef. Porque La Ignorancia  habla de la vida de otros, pero con unas palabras, que sin duda, están directamente sacadas del interior de uno mismo. 


por Juan Carlos Calderón


Info

Los más vendidos
-


Carlos Garvín:
garvin04[arroba]hotmail
Juan Carlos Calderón:
juaqnui19[arroba]hotmail
Ferran Benito:
Ferranbr87[arroba]hotmai
Jaume Castan:
jaumet69[arroba]hotmail